Huracanes

Un Huracán es una gran perturbación que se produce en regiones tropicales de la atmósfera donde las aguas del océano son relativamente cálidas (temperatura alrededor de 28° C). Se caracteriza por un gran centro de baja presión, en torno al cual el aire gira a gran velocidad abarcando una extensión de varios cientos de kilómetros. Los huracanes tienen una anatomía y una clasificación propia, que depende de la intensidad de los vientos, de la presión atmosférica y de los daños potenciales que puede causar. Según el lugar del planeta donde se producen, se los conoce con diferentes nombres, en el océano Indico como ciclones, en el Pacífico tropical occidental como tifones y frente a las costas de Australia se los llegó a conocer popularmente como Willy-Willys.

Los ciclones se clasifican según la intensidad de sus vientos en:

a) Ciclón tropical: Sistema formado por nubes con movimiento definido con vientos máximos sostenidos menores a 60 km/h. Está considerado un ciclón tropical en fase formativa.

b) Tormenta tropical: Sistema formado por nubes con movimiento definido, cuyos vientos máximos sostenidos varían entre 61 y 120 km/h.

c) Huracán: Es un ciclón tropical de intensidad máxima en donde los vientos máximos alcanzan y superan 120 km/h. Han llegado a medirse hasta 250 km/h en los vientos de los huracanes más violentos. Tienen un núcleo definido de presión en superficie muy baja, que puede ser inferior a 930 hPa.

Formación de los huracanes.

Un huracán se forma a partir de una tormenta tropical, y es formalmente identificado como tal, asignándosele un nombre, cuando el viento cerca de la superficie supera los 120 km/h. La energía que requiere un huracán para mantener su actividad proviene de la liberación de calor que se produce en el proceso de condensación del vapor de agua que se evapora desde la superficie del océano, formando nubosidad e intensa precipitación. Cuando un huracán entra en el continente pierde rápidamente intensidad al detenerse el proceso de fuerte evaporación desde la superficie. Un huracán bien desarrollado posee un núcleo central sin nubosidad, de un diámetro entre 10 y 50 km, donde el aire desciende. Esta región se denomina el ojo del huracán. Los vientos asociados a un huracán pueden a veces exceder los 250 km/h. A diferencia de los tornados, la vida media de un huracán puede variar desde unos pocos días hasta varias semanas.

En la figura se muestra una imagen del huracán Mitch, que paso en octubre de 1998 sobre el mar Caribe y Centroamérica, produciendo cuantiosos daños, uno de los mas devastadores de la década del 90.

El huracán funciona como una máquina sencilla de vapor, con aire caliente y húmedo proveyendo su combustible. Cuando los rayos del sol calientan las aguas del océano, el aire húmedo se calienta, se expande y comienza a elevarse como lo hacen los globos de aire caliente. Más aire húmedo remplaza ese aire y comienza ese mismo proceso de nuevo. La rotación de la tierra eventualmente le da movimiento en forma circular a este sistema, el que comienza a girar y desplazarse como un gigantesco trompo. Como en todo ciclón, este giro se realiza en sentido horario en el hemisferio sur y antihorario en el hemisferio norte.

Estructura de los huracanes.

Los huracanes típicos tienen unos 300 km de ancho aunque pueden variar considerablemente de tamaño. En todos ellos se diferencian claramente tres elementos:

a) El ojo del huracán, es un área de relativa calma en el centro de un huracán, un diámetro entre 10 y 50 km, que se extiende desde el nivel del mar hasta el extremo superior y está rodeado por una pared de nubes espesas cargadas de lluvia. En el interior del ojo, sin embargo, debido a la alta temperatura y a la presencia de viento caliente, el agua evaporada es arrastrada rápidamente hacia arriba, originándose un aire seco, incapaz de condensarse, y por ende sin nubes. Esto es lo que más llama la atención al observar el huracán desde un satélite, en la figura se puede apreciar claramente el ojo del huracán Mitch.

b) Las paredes del ojo del huracán, es una zona donde se encuentran dos fuerzas opuestas: la fuerza del aire que se mueve hacia el centro y la fuerza centrífuga que es hacia afuera. En la pared del ojo se encuentran los vientos más intensos.

c) Las bandas exteriores de tormentas, de variación variable y que pueden extenderse por un ancho de hasta 1500 km del centro y entre 100 a 500 km de largo. La fuerza de los vientos puede extenderse fuera de los huracanes desde aproximadamente unos 50 km en un huracán pequeño a más de 250 km en uno grande.

Clasificación de los huracanes.

La escala Saffir-Simpson, desarrollada a principios de los años 70 del anterior siglo por el Ingeniero Herber Saffir y el director del Centro Nacional del Huracanes, Robert Simpson, corresponde a una escala que indica los daños potenciales que puede provocar un huracán, se da en la tabla. La presión se refiere al valor mínimo, que se produce en el ojo del huracán.